La subjetiva verdad.
Dude poco para elegir el titulo. Si
bien no me había convencido del todo, pude entrever que la subjetiva verdad me sometía
a nada en un todo definido. No estando sometido entonces soy libre de decir lo
que pienso más que lo que quiero, por eso la subjetiva verdad no está dirigido
a encontrar nada, ni la verdad ni la mentira, sino solo a viajar a través de lo
que puede ser, de lo que será y de lo que fue, porque la verdad, como está
escrito arriba, es de quien la inventa. En esta primera entrada trato de
abordar algunas cosas sobre verdad y trascendencia, la revisión del texto fue rápida
pues aun carezco del tiempo necesario para revisar a detalle cada entrada, cosa
que espero remediar pronto.
Verdad y trascendencia.
Si bien es cierto que la verdad
abunda esta es la verdad conveniente, es decir adecuada a las necesidades, la
verdad absoluta no le incumbe al hombre, pues el hombre en tanto que es hombre,
ni puede alcanzarla, es mas, no puede ni siquiera dilucidar que es la verdad. Así
pues los ateos tienen su dios, no en el sentido estricto, pero tienen a su
realidad para adorar, y tienen a su “verdad conveniente” para asirse de ella,
en tanto que ellos mismos conocen que los medios que tienen son escasos, mas
aun podrían estar equivocados, pero pensar en esto mismo, en otra verdad que no
sea la suya, en otro “dios” que no les complace, les causa molestia, los
incomoda pues viven adorando al adorno que mejor les queda. Si esto es bueno o
malo no me corresponde a mi calificarlo, seria tarea del momento, de la época, definirlo,
pues bien, mal y moral, son lo mismo que verdad, conveniencias a favor del lo
que sirven, de lo que representan. Así pues el hombre encuentra su mayor punto
de dolor en la historia, mas perfectamente explicado en los errores, que de
esta, repite. No es una manera de pensar adecuada pero es como debe ser, tal
como es la cultura, pues estoy sujeto a decir lo que en los márgenes de mi
sociedad crece, nunca a ir más lejos, pues ir más lejos queda fuera de mi
concepción como humano, o más bien, como ente sometido a una cultura.
El error más
grave, es que si no puedo ir más lejos, ¿sería posible entonces traer del
pasado un producto? La respuesta es la misma a la de ir mas allá de mis
fronteras, es imposible, es allí el gran problema de la filosofía, resuelve los
problemas del pasado, o intenta hacerlo, dejando el presente arruinado y un
futuro incierto. Aun así, como en el producto, si pudiera ir más lejos este no sería
entendido. Ni siquiera las quimeras o monstruos serian posibles, al menos
dentro de lo que está afuera se trata, pues todo lo que está afuera tiene
reflejo en lo que adentro se encuentra, podría quizás rayar el infinito y traer
una piedra, una piedra común y corriente que todos despreciarían por ser normal
o demasiado anormal como para saber que procede del infinito mismo. De allí
viene el problema del hombre también pues mientras la piedra es piedra, no es más
que lo normal, y la trascendencia al infinito se queda en este mundo, es un
infinito con concepto desde lo finito, la trascendencia vista desde donde no se
puede alcanzar, es como la mosca que no puede salir y se estrella con la
ventana.
Por eso nos aferramos a la pensamiento de los ideales como algo que
existe de facto, y que su hermosura no está determinada en lo que es sino a los
efectos o afectos que uno tiene para con algo, de esta manera se forma la trascendencia
de lo finito, de esta manera se alcanza lo eterno. Por eso el gusto por los
fetiches, por el portar algo que creemos mas allá de lo finito con nosotros.
Estas voluntades si bien son débiles pueden alcanzar ciertos grados de conciencia, es
decir, su debilidad subyace en la fortaleza y la voluntad de sus sueños para
alcanzar la grandeza a través de ese mismo fetiche al que se le ha otorgado la eternidad del ideal, que, en tanto que es grandeza lo que desean, también es
finito lo que obtienen (por que la definición de grandeza siempre es desde la
carencia de esta). Así pues y continuando con los ateos, que se proclaman sin
adorar a nadie, ellos mismos tienen su dios y este es su propia verdad, que los
conceptos no confundan pues para eso se diversificaron, para ocultar a los
débiles en las grietas que intentan levemente describir los conceptos, pudiendo
apenas y envolverlos, es más, enmascararlos confiriéndoles una pertenencia que
todavía muchos, sino es que todos, se niegan a confesar.
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